Los nuevos interrogantes en nuestra práctica en un entorno de evaluación de aprendizaje

Por Lic. Alejandra Santos Souza >>

Mis inicios en la educación a distancia tienen que ver con una práctica en un campus virtual brindado por una institución europea, estático, con pocos recursos y con la potencia de lo novedoso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación que abría las puertas a la educación abierta y a distancia.

La educación a distancia posee una larga historia que se ha ido construyendo a lo largo de muchísimos años de trabajo, en los últimos quince años los avances tecnológicos y las crecientes investigaciones acerca de la forma de enseñar y aprender en esta modalidad han posibilitado generar interesantes construcciones e interacciones entre lo tecnológico y lo educativo. A partir de ello han surgido entornos virtuales de aprendizaje (plataformas abiertas) en donde el despliegue de los recursos nos movilizan de manera directa y obligada a la capacitación y a la búsqueda de una práctica docente que implique la selección de los recursos tanto en la transmisión como en la evaluación de los contenidos. Asimismo, estas plataformas le permiten a las instituciones darles una identidad propia y acorde con los estatutos de las mismas.

En términos de Aretio (2001), los diversos medios y recursos de la enseñanza que actualmente disponemos tienen una inmensa utilidad que implica un desafío permanente para el docente y una oportunidad para el acompañamiento personalizado en el proceso de aprendizaje de los estudiantes.

En ese sentido en la educación a distancia “en línea”, la evaluación continua del aprendizaje es esencial y por ende, resulta conveniente que se base en diferentes instrumentos que nos permita apreciar el avance de cada alumno en los distintos niveles y tópicos por los que transitan al adquirir el conocimiento.

En la actualidad se han creado innumerables recursos que están al servicio de las plataformas, los profesores y los alumnos, el interrogante pasa por cómo y para qué el docente se vincula ante tanta diversidad de herramientas. La posibilidad del seguimiento y evaluación de aprendizajes junto con la participación en todas las instancias generadas por el profesor es una de las ventajas de la utilización de la educación a distancia. El problema radica en que el dominio de las herramientas tecnológicas es una condición necesaria pero no suficiente para desempeñarse en la modalidad; en efecto, las competencias pedagógicas se tornan indispensables tanto para seleccionar los recursos como para diseñar las estrategias de enseñanza que puedan dotarlos de sentido en la construcción del aprendizaje.

En su mayoría, los estudiantes que forman parte de las aulas de la educación a distancia tienen tiempos acotados por sus múltiples inserciones profesionales y ocupacionales, entonces, otro interrogante que se nos plantea es cómo podemos planificar y diseñar las actividades para que los estudiantes optimicen estos espacios tan ricos que nos ofrece la tecnología, qué soportes didácticos y pedagógicos sostenemos para la generación de estas instancias. Hoy, la tecnología ha desplegado todas sus herramientas para que sean implementadas en los entornos virtuales de aprendizaje, las estrategias didácticas, y usos y apropiaciones que pueden generarse en las diversas disciplinas podrían adquirir formas múltiples. La web 2.0 nos brinda un sin número de maneras de orientar procesos de aprendizaje, autoaprendizaje y generar nuevo conocimiento. Entonces, aparece nuevamente la necesidad de repensar cómo hacemos para generar y encontrar las estrategias de apoyo más apropiadas en beneficio del proceso de aprendizaje de nuestros estudiantes, garantizando las diferentes formas de acceso al mismo sin dejarse deslumbrar por tanta batería de objetos de aprendizaje.

Es decir, continuamente tanto los profesores como los estudiantes nos encontramos día a día con nuevos desafíos que derivan del campo de la educación y la tecnología, para ello requerimos de instituciones que se renueven y estén atentas y abiertas a los cambios para poder colaborar en la formación de sujetos que puedan aprender a trabajar en espacios cooperativos. La difusión de los recursos tecnológicos está asegurada por el mercado, la distribución del conocimiento de cómo enseñar a través de esos recursos necesita de líneas de acción concretas coordinadas para tal fin.

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