Megafón

¿Se puede hablar de un arte 2.0?

En nuestra columna TIC de este viernes, invitamos a la actriz y docente de la UNLa Laura Perene para hablar sobre la presencia de las tecnologías en los movimientos artísticos. Laura nos comparte su experiencia en el teatro alternativo 2.0

Seguramente cuando pensamos en arte, evocamos en nuestra memoria imágenes, recuerdos asociados a museos, cuadros, artistas reconocidos, algunas instalaciones más contemporáneas, cine, teatro, entre otros. Y si bien la tecnología siempre estuvo presente de una u otra manera la intervención en las obras es el elemento distintivo de esta época.

Si nos remontamos décadas atrás, uno de los precursores fue el Black Mountain College, este movimiento involucraba al en el proceso creativo. “En el año 1967 diez artistas experimentales, con la ayuda de treinta científicos y técnicos de los Laboratorios Bell, se reunieron durante diez meses, gracias a la invitación del ingeniero Billy Klüver, con el único fin de experimentar sobre las relaciones entre el teatro y las nuevas tecnologías”[1]

Otras formas de expresión las constituyen aquellos que experimentan con impresiones en 3D o intervenciones fotográficas. Reconocidos en este campo son los artistas Eyal Gever y sus famosas esculturas en 3D o Spencer Tunick y sus fotos intervenidas digitalmente.  

Ahora bien, el teatro no escapa de esta corriente, los directores teatrales más disruptivos experimentan performers generando nuevas discursividades, como así también estilos comunicacionales que rompen con el teatro canónico.

¿Cómo lo logran? Ofreciendo una variedad de puestas en escena con las  oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías: imágenes interactivas tridimensionales, hologramas, androides, proyecciones que interaccionan con el/la actor/actriz. Recursos variados dan vida a las obras desde alternativas tan diversas como hipnóticas. Pantallas ubicadas en diferentes puntos del escenario incrementan las lecturas del espectador en tanto interpretación la obra, como así también le proporcionan a éste, un sinfín de sensaciones.

Con respecto a esto, Laura nos relata la experiencia de trabajo con el director de teatro Mariano Pensotti[2] quien a través de su obra “Interiores”[3] (2007) propuso a los espectadores realizar el recorrido por el interior de un edificio. “Al entrar al mismo, cada espectador recibía un sistema de audio con auriculares a través del cual se escuchaban las situaciones que  en forma sincrónica observaban  en los departamentos. Experiencias de este tipo rompen con la llamada cuarta pared, abriendo un espacio de acción con el público, es decir el cuerpo acción del protagonista se fusiona con el público”

La incorporación de tecnologías abre nuevos horizontes resquebrajando los tradicionales y en ocasiones previsibles del teatro convencional: escenas dentro de otras escenas a través de proyecciones que generan vínculos y conexiones con compañeros y compañeras de elenco y con el público, constituyen nuevas relaciones y guiones totalmente innovadores hasta el momento.

De este modo la “experiencia”[4] del sujeto, es atravesada por los elementos multimedia, los cuales le conceden un valor agregado  a la obra.

 

«Las tecnologías, todas, modifican las relaciones entre las personas y las relaciones de las personas con el mundo»,

Diego Levis

 

En este sentido, Peter Greenaway, sostiene que “la llamada revolución digital nos ofrece la posibilidad de re-crear el cine, el teatro, la ópera y las artes en general de una manera nueva, con un potencial inimaginable, que basa su arquitectura en dos pilares o conceptos claves: multimedia e interactividad.”[5]

Esta afirmación de  Greenaway, nos  invita a pensar en el lugar que ocupa la imagen, y en particular lo “visual” en un escenario de simulacros, donde la realidad (la obra) añade artilugios tecnológicos que conducen a una hiperrealidad.

Por último no debemos de olvidar que la digitalización en las artes, genera nuevos lenguajes expresivos enriquecidos a partir de la incursión y puesta en escena  de las nuevas tecnologías.

Los invitamos visitar los siguientes enlaces donde podrán observar obras intervenidas con elementos tecnológicos:

https://www.youtube.com/watch?v=boWYNhE2_Y0

http://www.alternativateatral.com/obra8540-interiores

Si no pudiste oír el programa, podés hacerlo aquí:

 

Por: Lic. Alejandra Fernández


[1] Gonzalez Abuin. (s/f) Teatro y Nuevas Tecnologías. Pag 32. Disponible en: file:///C:/Users/afernandez.UNLA-024181/Downloads/teatro-y-nuevas-tecnologas-conceptos-bsicos-0.pdf

[2] Para saber más de este director: https://marianopensotti.com/bio.html

[3] El interior de un edificio real en el centro de la ciudad. Pasillos con puertas que permiten acceder a los interiores de los departamentos, cinco departamentos distintos y la terraza.
Los espectadores pueden abrir las puertas e ingresar a esos espacios.
Dentro de los departamentos hay diferentes situaciones con actores. Algunas bastante cotidianas, otras más enrarecidas. Las situaciones no tienen diálogos o son muy breves.
Historias sobre los personajes, sus pensamientos,
A la manera de un “hombre invisible” el espectador puede recorrer los diferentes departamentos, hurgar en esas vidas… Sobre la obra consultado en: http://www.alternativateatral.com/obra8540-interiores

[4] Entendemos por “Experiencia” no sólo el reflejo sensorial y empírico del mundo exterior, sino también la interacción del sujeto social con es mundo, de tal manera la experiencia se funde con todo el conjunto del hacer práctico social. Consultado en: http://www.filosofia.org/enc/ros/exp1.htm#v6

[5] Citado en artículo del portal Educ.ar https://www.educ.ar/recursos/110670/el-teatro-y-las-nuevas-tecnologias

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Especialización Docente de Nivel Superior en Pensamiento Computacional para docentes de escuelas secundarias.

Este viernes en nuestra columna de radio TIC en Feria Franca, nos visita Laura Garbarini, Directora del Campus Virtual UNLa para comentarnos acerca de la apertura de la Especialización Docente de Nivel Superior en Pensamiento Computacional para docentes de escuelas secundarias.

Para comprender la formación a la cual se direcciona este nuevo postítulo, definamos previamente que se entiende por Pensamiento Computacional.

El Pensamiento Computacional es un proceso por el cual el sujeto a través de habilidades propias de la computación y del pensamiento crítico y lateral logra hacerle frente a problemas de diferente índole. Si bien el pensamiento computacional surge de la computación, suele utilizarse como método que brinda a los estudiantes nuevas capacidades que lo ayudarán a entender el mundo digital.

Este tipo de pensamiento, en el aprendizaje formal e informal se manifiesta crecientemente porque tiene un alto potencial para la educación de una nueva generación de niños con una comprensión mucho más profunda de nuestro mundo digital.

Durante las últimas décadas, las computadoras han transformado el mundo y la fuerza laboral profundamente. Como resultado, las ciencias de la computación y las tecnologías necesarias ahora se encuentran en el corazón de nuestra economía y la forma en que vivimos nuestras vidas. Para ser ciudadanos bien educados en un mundo de computación intensiva y estar preparados para las carreras del siglo 21, los estudiantes deben tener un claro entendimiento de los principios y prácticas de las ciencias de la computación.

Habilidades que han sido definidas como “los procesos de pensamiento involucrados en la formulación de problemas y sus soluciones, de modo que tales soluciones se representen en una forma que pueda ejecutar eficazmente un agente de procesamiento de información”.

¿Cómo surge la propuesta de la Especialización Docente de Nivel Superior en Pensamiento Computacional para docentes de escuelas secundaria?

Esta propuesta se enmarca en el convenio firmado con la Fundación Sadosky[1], que, a través la convocatoria Program.Ar, seleccionó a la Universidad Nacional del Centro, a la Universidad Nacional de La Plata y a nuestra Universidad, para diseñar y dictar esta Especialización docente, que, en nuestro caso, se articula con el Instituto de Formación Docente y Técnica N° 24 de Bernal.

A este aspecto interinstitucional se suma el interdisciplinario, pues en el proceso gestacional de la propuesta participaron docentes de las carreras Lic. en Sistemas,  Lic. en Tecnologías digitales para la educación, la Dirección de Educación Permanente y el Campus Virtual.

Una característica no menor del Plan de estudio, es la introducción de módulos relacionados a los aspectos más democráticos de la interacción educativa con tecnologías, nos referimos al estudio del  software libre y la ciudadanía digital, lo cual dan cuenta de un posicionamiento ético y político en relación al mundo digital. 

Estas características posicionan a la formación docente con una mirada innovadora y artífice de verdaderas transformaciones en las aulas.

¿Cuál es el perfil de los destinatarios?

Para ingresar en esta propuesta de formación es necesario contar con el título de Profesor de Escuela Secundaria o títulos equivalentes de formación docente, en cualquier disciplina, exceptuando a quienes específicamente estén formados en disciplinas afines a Ciencias de la Computación e Informática; además de estar actualmente en ejercicio como profesores del Nivel Secundario o bien inscriptos para conformar las listas de orden de mérito para el acceso a la docencia en el Nivel Secundario.

Esta propuesta está orientada especialmente a los docentes que estén dictando la materia NTICX (Nuevas tecnologías de la información y la conectividad) que no tengan formación específica en informática y a aquellos docentes que hayan tomado cargos de Encargado de Medios de Apoyo Técnico Pedagógicos (EMATP).

La propuesta también incluye como destinatarios a los estudiantes de formación docente de cualquier carrera -excepto afines a Ciencias de la computación e Informática- para el Nivel Secundario, en condiciones de obtener su título docente en el cuatrimestre posterior a la inscripción y que se encuentren en ejercicio como profesores de nivel secundario o inscriptos para conformar las listas de orden de mérito para el acceso a la docencia en el Nivel Secundario.

Más información

DURACIÓN: Cuatro cuatrimestres consecutivos. Sábados 9 a 13 horas. Instituto n° 24 de Bernal

CONTENIDOS: 10 módulos teórico-prácticos

Primer cuatrimestre
  • Módulo Introductorio
  • 1. Desarrollo de Algoritmos
  • 2. Aprendizaje basado en problemas
Segundo cuatrimestre
  • 3. La programación y su enseñanza
  • 4. Computadoras y Redes
  • Seminario Final parte 1
Tercer cuatrimestre
  • 5. Tipos de Lenguajes avanzados de programación
  • 6. Bases de Datos
  • Seminario Final parte 2
Cuarto cuatrimestre
  • 7. Ciudadanía digital
  • 8. Software libre
  • 9. Seminario Final Integración parte 3

INICIO DE CURSADA: 8 de septiembre

REUNIÓN INFORMATIVA: sábado 25 de agosto en el ISFDyT 24 de Bernal, sito en: Cramer 471.

INSCRIPCIONES: bit.ly/2tAy3VlEspecialización

CONSULTAS: epensamientocomputacional@gmail.com

Para escuchar el programa


[1] ¿Quién fue Manuel Sadosky?. Manuel Sadosky –81905-2005) fue un matemático argentino, considerado el padre de la computación en nuestro país. Dr. en Ciencias Exactas, físicas y naturales de la UBA. Su compromiso con el aspecto más social y humanístico de las ciencias duras le valieron el exilio en dos oportunidades y el reconocimiento del Gobierno del Dr. Alfonsin, siendo nombrado Secretario de Ciencia y Técnica de la Nación, período en el que afianzó la cooperación internacional promoviendo programas de investigación en informática.. Fuente: http://www.fundacionsadosky.org.ar/biografia-dr-manuel-sadosky/

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Cuando hablamos de alimentos, también hablamos de tecnologías

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Por Lic. Alejandra Fernández.

El pasado viernes en nuestra columna quincenal de Tecnología en Feria Franca, nos acompañó un compañero de la Casa y docente de la carrera Tecnología de los Alimentos: Juan Manuel Alderete, para contarnos los aspectos más tecnológicos en los procesos de circulación, proceso y consumo de los alimentos.

¿Cuándo se hace presente la tecnología en los circuitos de productos alimentarios? En principio debemos pensar las tecnológicas como medio para la preservación de los alimentos, históricamente esa fue su incidencia, con relación a la extensión de la vida útil del producto. También podríamos pensar en la relación entre tecnología y necesidades de consumo, es decir qué consumir, cuándo queremos hacerlo y de qué manera. Por ejemplo, a un durazno podemos enlatarlo, deshidratarlo en frío para poder después hidratarlo o convertirlo en mermelada, en cada uno de los casos existe un tipo de tecnología que hace posible (y se adapta) a dichas necesidades. En esta línea mencionaremos una técnica de refrigeración, muy distinta a la ya conocida (la forma de conservación de los alimentos a través de un sistema de refrigeración data del siglo XIX) en la actualidad hay tecnologías innovadoras mucho mejores, por ejemplo la liofilización que es una metodología mediante el cual se le extrae todo el líquido al producto sin necesidad de calentarlo, quedando así como una esponja que luego se puede rehidratar sin necesitar frío; por ende hay un ahorro importante en energía, otra forma de mejora de preservación y adaptación importante, son las distintas tecnologías de fermentación que actúan sobre el producto mejorando su rendimiento (por ejemplo transformar la leche en yogurt, o las uvas en vino) . La más actual se trata de pulsos electromagnéticos para liberar toda la carga bacteriana que portan los alimentos. Otra tecnología que está comenzando a utilizarse, pero en menor frecuencia por su costo, son las radiaciones ionizantes1, es bastante segura para el consumidor y permite por ejemplo en el caso de la carne poder preservarla sin refrigerador por 6 meses.

Si bien algunos sistemas de preservación le restan naturalidad al producto, pensemos en la cantidad de alimentos que son desechados diariamente por perder su cadena de frío, o simplemente por un exceso en su preparación: una sexta parte de los alimentos se descarta y esto se convierte en un problema, en parte, cultural. Deberíamos profundizar en la educación para la alimentación y en políticas del cuidado.

Por otro lado no hay tecnología de proceso o logística que sea eficaz si no está acompañada por políticas públicas que las lleven adelante, las líneas de trabajo en este sentido se han ido debilitando, carecemos de una política macro que lo coordine y lo lleve adelante.

En la carrera Tecnología de los Alimentos se ha trabajado en una línea de investigación que indaga sobre las condiciones alimentarias, recuperación un producto contaminante que se descarta como es el suelo de leche, con el cual se han creado productos con un valor agregado altísimo y que pueden suplir falencias muy grandes para gente que hace esfuerzos físicos grandes como por ejemplo para deportistas.

Por último el profesor Alderete nos comenta un hecho interesante que posiciona a la universidad en su función social, a través de diversos convenios asumidos está llevando a cabo variados cursos con reconocimiento oficial tendientes a la formación de los empleados en relación a la manipulación, almacenamiento de los alimentos, como así también dirigidos a sectores independientes.

Escuchá el programa en:


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Tecnologías en el sistema ferroviario

Por Lic. Alejandra Fernández

El viernes en nuestra columna de TIC en Feria Franca, conversamos con el Lic. Alejandro Tornay, director de la carrera Tecnologías Ferroviarias,[1] acerca de las innovaciones tecnológicas aplicadas al sistema de ferrocarriles.

Una de las cuestiones principales para pensar el sistema ferroviario es la confluencia de diversas variables tales como: inversión (financiera, de recursos humanos, tecnológicas), contexto productivo,  transporte,  infraestructura, impacto ambiental,  urbanismo, seguridad vial, trazado de vías, entre otras que conforman las políticas de crecimiento, desarrollo y tecnologías en relación al sector.

Nos interesa en particular aquello referido a la inclusión de tecnologías innovadoras que garantizan la eficiencia no sólo del sistema ferroviario como transporte, sino también en relación a la seguridad vial y el trazado de rutas.  

En este sentido algunas aplicaciones de tecnologías inteligentes han permitido mejorar  y optimizar no sólo la infraestructura de las estaciones, trazado y trenes (buen diseño, construcción, mantenimiento) sino también aquello relacionado con  la seguridad de circulación, tal como señalización o sistemas de alarmas, por ejemplo el dispositivo “hombre muerto” cuya misión es determinar si hay alguien conduciendo el tren y si se encuentra consciente, en caso contrario se acciona el frenado de emergencia para evitar cualquier tipo de accidente que se pudiera producir en caso de que: el maquinista abandonara la cabina, sufriera algún desmayo o pérdida de conocimiento.[2] O tecnologías  electrónica y digital, que permiten transmitir información de la vía al tren en cuanto a la señalización que permiten evitar accidentes durante la circulación de las formaciones, en esta línea el control del tránsito es fundamental y cada vez se requiere de mayor precisión al respecto.

Por otro lado existen otro tipo de dispositivos que apuntan a disminuir el impacto ambiental, dotando a las infraestructuras de un mayor control y mejorando la movilidad.

Para finalizar no olvidemos aquello concerniente al transporte de pasajeros y la optimización de la frecuencia y confort que requiere el mismo para viajar y llegar a destino lo cual requiere de una reestructuración de las vías y soterramiento en muchos de los actuales cruces.

 


[1] La carrera Tecnologías Ferroviarias, funda sus pilares en uno de los principios de la  UNLa, quien establece conceptual y estatutariamente en su Proyecto Institucional la determinación de responder a las necesidades de la sociedad local, regional y nacional, como parte del ejercicio de la responsabilidad que le cabe a la Universidad pública en su carácter de integrante del Estado Nacional.
La pertinencia se funda en la prioridad de recuperar un sistema ferroviario deteriorado, hasta casi su eliminación, en los últimos cincuenta años. Las razones para revertir esta situación se sostienen en las condiciones de crecimiento que se promueven en diversas áreas en la Argentina. La reconstrucción de las trazas contribuirá al fortalecimiento de un país federal, integrado a la región y comprometido con ella. http://www.unla.edu.ar/index.php/tecnologias-ferroviarias

[2] Consultado en: http://www.madrimasd.org/blogs/patentesymarcas/2017/patentes-y-seguridad-ferroviaria-el-dispositivo-de-hombre-muerto/ .

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Nuevas tendencias, ¿nuevos padeceres?

Por: Alejandra Fernández

Hoy en nuestra columna TIC en Feria Franca, conversaremos sobre un tema que nos atraviesa, y con el cual nos identificamos: “la adicción a las tecnologías”. Nos preguntamos ¿nos reconocemos adictos al uso de nuestras tablet, notebooks, celulares? ¿o naturalizamos el uso excesivo justificándolo como un acto necesario por temas laborales, sociales o familiares? ¿Somos sujetos sujetados a los designios de las compañías digitales? De eso hablaremos.

¿Qué es la adicción?

La adicción es un trastorno en donde la persona que la padece tiene una compulsión recurrente y periódica, un deseo incontrolable de recurrir al objeto adictivo, generalmente se asocia al consumo de drogas, cigarrillo, el juego de azar. Algunas de estas son más fáciles de visibilizar que otras, como así también de prejuzgar o condenar. Distinto sucede con  la adicción a la tecnología, tendemos a naturalizar las prácticas habituales que nos conducen a estar muchas horas frente a la pantalla (chequeando mails, respondiendo correos electrónicos, mirando los posteos en las redes sociales y controlando la cantidad de likes que recibe una imagen o comentario, tratando de terminar la temporada de aquella serie que tanto nos enganchó, etc).

Para los expertos en el tema, todas las adicciones activan las mismas regiones cerebrales y “se alimentan en parte de las mismas necesidades humanas básicas”

Para Adam Alter, (profesor psicología y marketing de la Universidad de Nueva York) muchos videojuegos online y aplicaciones sociales han sido diseñados, precisamente, con la intención de resultar adictivo.

En su libro Irresistible ¿Quién nos ha convertido en yonquis tecnológicos?” señala que hasta el 40% de la población sufre adicciones relacionadas con internet, ya sea al correo electrónico, los videojuegos o la pornografía[1].

Ahora bien, los usuarios son los administradores del tiempo y calidad del mismo frente a las pantallas, ¿pero qué sucede cuando está incentivada por las megacorporaciones?

 

En columnas anteriores hemos mencionado el poder de las redes sociales más populares como Facebook, Twitter e Instagram en direccionar la voluntad de los usuarios, convenciendo al usuario, -casi inconscientemente- en la permanencia en sus sitios, incentivando así la compulsión, ¿como lo hacen? utilizando estrategias persuasivas para mantenernos pegados a la pantalla (actualización de estados, publicidad, etc)

En un artículo escrito por Alex Marrazzi, para la revista Anfibia lo explica así: “Instagram es una vidriera mentirosa que exhibe sólo los momentos perfectos de la vida de sus usuarios, Facebook nos segrega en grupos de personas donde todos opinan lo mismo, haciéndonos sentir validados y fragmentando las comunidades,  y YouTube utiliza su autoplay por defecto para que pases de video en video sin poder desengancharte. Son parte de un sistema diseñado para volvernos adictos. Llegamos hasta acá porque todas estas compañías produjeron cosas increíbles, que nos benefician, pero que al mismo tiempo tienen un modelo de negocio que se basa en engancharnos. Detrás de cada una de las pantallas de las apps hay miles de ingenieros a quienes les pagan para que nosotros queramos volver”.[2]

Por otro lado Marazzi nos alerta sobre algo totalmente escalofriante:

“usar redes sociales puede ser gratuito, pero de algún lado tiene que salir el dinero para mantenerlas. Nosotros no pagamos por esos productos, porque nosotros somos el producto.”[3]  Por lo tanto, si somos el producto debemos permanecer la mayor cantidad de horas posibles frente a la pantalla. En este sentido acuña un término interesante: “ la economía de la atención.”  ¿De que se trata esto? “Cuanto más tiempo permanecemos frente a las pantallas, más ingreso se genera para estas empresas”[4], de modo tal que deben crear espacios que nos convoquen a estar, si queremos encontrarle un paralelismo,  sería como el Agora[5] tecnológico, todxs y todo juntxs.

 Pero volvamos ¿por qué insistimos en permanecer aún reconociendo este negocio? Una posible respuesta para Marazzi es el hecho de la efectividad garantizada por un deseo  de validación social.[6]

Aquí nos vamos a detener por unos segundos. algunos sociólogos afirman: “las relaciones y el intercambio en el ciberespacio y la formación de comunidades virtuales a través de las tecnologías digitales, han venido a yuxtaponerse e, incluso, a sustituir las funciones tradicionales de los terceros lugares”.(lugares de esparcimiento y encuentro social: la oficia, el club) “Estos nuevos espacios de socialización emergen al calor de intereses compartidos, los cuales, aunque en su mayor parte también se comparten en la realidad presencial, adquieren un potencial comunicativo y de identificación personal cualitativamente diferentes.[7]

Aquí nos preguntamos: ¿con cuántas de las personas que tenemos en nuestras redes sociales nos sentariamos a tomar un café e intercambiar opiniones, likes, imágenes, videos? ¿Los invitaríamos a nuestro cumpleaños? ¿Compartiríamos una salida al cine o teatro? Sin temor a equivocarmos podríamos afirmar que con muy pocxs, porque la mayoría no son nuestros amigxs reales, sino espectadores de un recorte del territorio cibernético, ese en el cual buscamos la validación social a través de determinadas acciones que llevamos a cabo, hasta la obsesión.  

Para Ruiz (2008) “El ciberespacio, por tanto, es un territorio; y si la principal herramienta de adaptación social de los seres humanos constituye su capacidad simbólica, es innegable que el ciberespacio es un territorio semantizable, un espacio donde procesos metafóricos[8]  y metonímicos[9] lo convierten en un lugar repleto de rincones (…)

Pero no solo de adicciones se nutre la web, sino también de aquellos hábitos, los cuales terminan en trastornos, tal como el síndrome de fatiga informativa, provocado por la sobrecarga de información, (queremos saber todo y todo el tiempo).

En definitiva somos cibernautas de un espacio libre, pero a su vez sujetos sujetados de los designios arbitrarios de quienes ocultos manejan cual hilos de títeres nuestras conductas en la web, donde a cada momento nos dejan migas para seguir un camino que conduce al consumo, a la direccionalidad de nuestras decisiones culturales y políticas. El ardid es variado y se disfraza de aliado, queda en cada unx de nosotrxs tomar las riendas y poner el límite de hasta donde caeremos en la tentación. 


 

[1] Alter, A (2018) Irresistible ¿Quién nos ha convertido en yonquis tecnológicos?”. Buenos Aires, Editorial Paidós.

[2] Marazzi, A “Cinco horas diarias mirando el teléfono”. Revista Anfibia. Universidad Nacional de San Martín.  disponible en: http://www.revistaanfibia.com/cronica/cinco-horas-diarias-mirando-telefono/ fecha de consulta: abril 2018

[3] Op cit

[4] Op cit

[5] Agora es un término por el que se designaba en la Antigua Grecia a  la plaza  de las polis, un espacio abierto donde se solían congregar los ciudadanos, el comercio y la cultura como así también la política de la vida social de los griegos

[6] Marazzi, A. Op cit

[7] Ruiz, M (2008) Ciberetnografía: comunidad y territorio en el entorno virtual. En:  Ardeboll, Estanella y Dominguez (compiladores) La mediación tecnológica en la práctica etnográfica. ANKULEGI Editor.Disponible en: http://mediaccions.net/wp-content/uploads/05_volumen_mediaciones.pdf Fecha de consulta: abril 2018

[8] Los procesos metafóricos refieren a la “ normalización simbólica que hace que un campo semántico sea relativo a una estructura social; es decir, que ciertos símbolos connoten mediante el proceso metafórico ciertas relaciones humanas

[9] Los procesos metonímicos aluden “al significado del espacio en el proceso temporal, en el contexto cultural de su realización concreta

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